sábado, 23 de mayo de 2009

Ninguno es dueño de la verdad

El hombre meditativo no se vuelve poderoso, se vuelve silencioso, pacifico. Otras veces no queremos ver lo que tenemos tan cerca y nos convertimos en seres no leales a nosotros mismos, en lo profundo de nuestros corazones tenemos la sensación de que, por más que nos esforcemos, no somos personas auténticas, tememos avanzar hacia lo desconocido, solo nuestro corazón nos permitira romper con las barreras que hemos colocado contra nosotros mismos. El conocimiento esta dentro de nuestro ser, pero para obtenerlo hay que develar el misterio de la verdad y responder a la pregunta de ¿Quién soy yo?.Si nos proponemos este camino descubriremos la causa de la vida, no habría dolor alguno, ese sentirse no querido que anula al hombre; esa desconfianza de si mismo que lo tortura y aniquila. La verdad es la que nos acerca más al conocimiento, cuando está expresada en palabras es dulce, agradable y llena de amor.